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domingo, 28 de junio de 2015

10 cosas que nos enseña Dragon ball, que se pueden aplicar a la vida y que no son violencia


Vi mi primer capítulo de Dragon Ball Z. Yo, pequeña, apenas alcanzaba el borde de la cama. Di un salto, tomé el control, encendí la televisión y vi por primera vez al gran emperador Freezer transformarse a su segunda fase. “¡Qué estás viendo Sascha!” dijo mi abuela al volver de su paseo, Freezer, en la pantalla, había atravesado a Krilin con uno de sus cuernos mientras volaban en Namek. Ella me quitó el control y puso las noticias, pero ya era tarde… había descubierto a Goku, y luego, mi primo Andrés me prestaría todos los comics de la primera parte de la serie para que no hubiera vuelta hacia atrás.

Los que no la han visto, siempre argumentan que es una serie violentísima, que no aporta nada, que sus padres no los dejaban verla cuando pequeños. Sin embargo, uno no necesita ver Dragon ball para ser una persona agresiva, haberla visto no quiere decir que uno intentará hacer un Kame kame ha contra tus profesores o saltar desde un edificio. De hecho, hoy les traigo 10 valores que yo considero que esta serie me inculcó, que no son violencia y que hablan más de educación que los Teletubies.


1. La amistad pesa más que la sangre.


Este tema aparece inevitablemente en toda la serie, los grandes móviles de la historia se deben a la amistad y las relaciones entre los personajes: La amistad entre Goku y Bulma, en un principio tormentosa, es lo que da inicio a la serie (sino Goku seguiría en el bosque comiendo piñas). La amistad entre Goten y Trunks, la amistad entre Krilin y Goku, la amistad entre todos los guerreros Z, incluso la amistad de Picoro con los otros personajes genera motivaciones para que la trama siga su curso. En la vida real, muchas veces nuestros amigos juegan el rol de motivadores, rivales, compañeros de locuras y frenos de nuestras torpezas, pero uno no los valora tanto como debería.

Sobre la sangre, es cosa de ver el caso de Raditz: el hermano que vuelve para que Goku se una a él y acaba secuestrando a su propio sobrino, solo para ser rescatado por su padre y quien posteriormente actuará como su padre: Piccoro. Goku es tajante en que “es un sayayin criado en la tierra” y que sus amigos son lo más importante para él.




2. La perseverancia nos hace superar nuestras metas y miedos:



Todos los personajes de la saga tienen un objetivo claro que cumplir, muchos son vanidosos, pero siguen una línea lógica: Si no te mueves para lograr tus sueños, nunca llegarás más allá de tu zona de confort. Pueden decir que cuando Goku dejó su montaña no tenía una “meta”, sino que vagaba solucionándole los problemas a la gente. Bueno, solo puedo decir algo al respecto “Vamos a buscar las esferas del dragón, es el secreto más estremecedor….”.

De hecho, Chala-Head-Chala, si se traduce bien Hetchará del idioma original significa Hakuna Matata, ¡Sí! Sin preocupaciones. ¡Todos los días se aprende algo nuevo!



3. Las personas son más que números



En Dragon ball, los “malos” tienen una máquina sobre su ojo que les dice la fuerza de sus adversarios, su nivel de pelea, velocidad, raza de alien etc… Sin embargo, los guerreros Z suelen pelear con técnicas o motivaciones que hacen irrelevante dicho marcador ¿El Scanner ocular siempre se equivoca? ¿O es que hay algo más en las personas que su nivel de pelea? La parte de la Saga que lo refleja es la del comandante Guinyu, este personaje tiene la capacidad de cambiar cuerpo con los enemigos que sean más fuertes que él. Cuando le toca pelear con Goku, se da cuenta que su nivel de pelea es asombroso pero cuando cambia de cuerpo con él, se vuelve débil, se transforma en ese mismo niño que fue desterrado a la tierra desde el planeta de los Sayayins por su fuerza inferior.


La sociedad actual vela por convertirnos en números: somos un Rut, un número en la fila, una nota en el colegio / universidad, un informe de rendimiento medido en utilidades. Sin embargo, todos somos únicos, somos más que números, hay muchas cosas que los datos no pueden medir sobre uno, pero depende de nosotros demostrarlo.




4. Sigue a tu corazón y podrás lograr cosas increíbles


Va en la misma línea del punto anterior. La nube voladora nos enseña que a veces, tener un corazón de buena voluntad y nos preocupamos más de los otros que de nosotros mismos, podremos alcanzar los cielos.


“En una nube voladora vamos hoy a viajar. A intentar el cielo conquistar, a intentar la gloria alcanzar”



Esta enseñanza se transmite innumerables veces en la serie: Cuando Gohan se enfada se vuelve el ser más poderoso y logra hacerle frente a Cell, pero su soberbia le juega en contra y después del sacrificio de Goku, es el amor entre padre e hijo lo que logra vencer al enemigo. De hecho, el honor y la compasión son algo primordial, por eso Goku le da la oportunidad de sanarse a todos sus enemigos cuando están a punto de ser derrotados.

Para el creador de Dragon Ball, no basta con que los personajes se muelan a golpes, tiene que haber algo más, un valor positivo que los haga superarse.

En la vida real a veces nos limitamos por los miedos, y en nuestro afán de “ganar” nos vemos dispuestos a transgredir, pero, como aprendimos en la serie, una victoria deshonesta no es una victoria jamás. Si quieres superarte, asegúrate hacerlo de manera real.






5. Todos tenemos defectos



Todos, absolutamente todos los personajes de Dragon Ball tienen defectos y eso deriva en que, como niños que vieron la serie, podamos aceptar el hecho de que nadie sea perfecto, podamos reconocer y juzgar dichos defectos si no nos parecen, y transmitir aquella actitud crítica a nosotros mismos, además de tolerar al resto. Krilin pasa de ser vanidoso a tener bajísima autoestima, Gohan siempre intenta complacer a los demás, Bulma no ordena bien sus prioridades, el maestro Roshi es… viejo verde, Vegetta es en extremo orgulloso y Goku, y sé que no estarán de acuerdo conmigo, es increíblemente egoísta. ¿Por qué? Porque a pesar de que se preocupa por el resto, nunca toma una decisión pensando en los demás, sino que pensando en “cómo se hará más fuerte”, “cómo comer más” o incluso “cómo divertirse más”. Deja abandonados a todos después de la pelea de Freezer, siempre está entrenando, no tolera las responsabilidades etc… Por eso mismo es tan valioso que se haya sacrificado en dos ocasiones. Finalmente, como sus virtudes dominan sus defectos, no me extraña de él.




6. Y…. todos tenemos virtudes


Incluso los que alguna vez fueron malos, demuestran virtudes después de un rato. Krilin se vuelve amigo de Goku después de ser rivales, Ten Chien Han, Yamcha, Picoro, incluso Vegetta, cumplen con lo mismo: eran villanos en un principio. Si hablamos de Goku, hay innumerables virtudes que cada uno conoce, pero es incluso más rescatable señalar las virtudes de aquellos que alguna vez quisieron no tenerlas. Creo que al final, Magin Boo es la manera en que Toriyama realza esto, ya que es obviamente un personaje abatido por sus dos polos: el bien (inocente) y la maldad (corruptora). En la vida real, todos tenemos algo que nos hace ser en el fondo, aportes a una sociedad integral y diversa. 




7. Lo que no te mata, te hace más fuerte



Esta es corta “cada vez que un sayayin se recupera después de estar a punto de morir, aumenta su poder”. Esto se puede traspasar a los pololeos, semestres salvados, deportes, trabajos perdidos, esfuerzos sin retribución o incluso a la superación de todo tipo de problemas que nos tocan personalmente, que nos afectan y nos deprimen. Siempre vienen buenos tiempos, si los tiempos empeoran, es que todavía no bajamos lo suficiente para que dicha experiencia nos haga más fuertes.




8. Conocer tus límites te hace una gran persona, no abuses de tus capacidades.


Si comenzamos a ser buenos en algo, ya nos creemos indestructibles. A veces, lastimamos a otros (Incluso a nuestros amigos) en nuestra obsesión con ser los mejores, con superar a los demás. Otras veces nos lastimamos a nosotros mismos. Por eso es importante saber dónde están nuestros límites. El Kaioken de Goku es la muestra de eso. Él siempre reiteraba los riesgos de aumentar el Kaioken a un extremo que su cuerpo no lo resistiera. El mismo ejemplo de Gohan contra Cell o el límite de tiempo que tenía el Super Sayayin 3 o la fusión. Debo criticar que, al final de la serie, el autor hace un borrón y cuenta nueva, al verse limitado artísticamente por las barreras que él mismo se impuso.



(Un par para arruinar éste top)


9. El tiempo es relativo


Los 5 minutos de Freezer descomprimidos en 5 capítulos, los 10 segundos de Cell descomprimidos en 2, nos demuestran que Einstein tenía razón.


10. Si todo lo demás falla, siempre están las esferas del dragón.


Eso, ¿Tienes que arreglar una gotera en el techo? Llama a Shenglong




Y tú ¿puedes nombrar otro valor? ¿cuál te llamó más la atención? ¡Compartenos!


lunes, 22 de julio de 2013

La sordera del Mañana, Parte 6 (FINAL)

Se ha activado la pista de audio 9, reproduciendo

Ya dejé de escuchar los pasos, seguramente es porque se esta oscureciendo, ahora tengo que permanecer oculto hasta mañana, creo que rocé unas ortigas en el pantano porque me arden las canillas y tengo un horrible sarpullido. Mamá, Papá, perdonen todo, es solo que… es muy difícil, tengo hambre, frío, no sé que hacer, perdonen las lágrimas, los quiero y…


Capitulo 5: “Los lobos se cazan en manada, la manada caza a los lobos”

Escuché como el chirrido de mi grabadora indicaba que no quedaba más espacio en la cinta magnética para grabar mi mensaje de despedida, me arrastré entre el barro y las ramas para hacerme una vista a todos los posibles enemigos, cuando se hacía de noche la mayoría de los cazadores se retiraban a sus casas después de un productivo día de acechamiento, sin embargo era ahí donde los llamados “expertos asesinos” (cuyas chaquetas brillaban por las medallas que habían conseguido en sus años de experiencia) preferían cazar a sus presas. 

Entonces el sonido de un motor alertó mis oídos, llegaba un nuevo camión de carga y sus pasajeros deberían enfrentar al igual que yo la extensa planicie dunar bloqueada por la pared de concreto a la que denominaban playa “la boca”. Las puertas de la carroza se abrieron y dejaron ver a los condenados pegados a las paredes imantadas a través de las esposas magnéticas que llevábamos en las muñecas, la fuerza invisible es más difícil de cortar que el acero.

Un hombre bajo con un uniforme azul descendió del vehículo, no tenía ningún arma, no las necesita, sólo posee un pequeño control plástico con el que revierte la polaridad de las esposas provocando que los presos salgan disparados del interior, ahora tocaba el discurso final, el que ya tenía memorizado y repetía a una alta velocidad coreado por la voz femenina.

“Ahora se encuentran en la zona uno de la zona de libre caza, no hay salida, las reglas son simples, sus esposas están programadas, cuando su tiempo de condena acabe la polaridad se invertirá y una máquina voladora los atraerá para sacarlos, si mueren la falta de pulsaciones cardíacas activará las esposas y la maquina los retirará de igual manera, si se acercan demasiado a los límites de la reserva sus grilletes se pegarán a los barrotes metálicos y serán un blanco fácil, no se les alimentará ni se les sanará durante su estadía al menos que haya sido previamente especificado por el juez, buena suerte a todos y adiós” 

El hombre se dirigió al camión y aceleró hacia la salida,  ahora me encontraba observando las víctimas, las primeras dos horas muere el 75% de los reos porque no encuentran donde esconderse, y en este caso los disparos y los cuerpos volando para ser retirados me dio una cruda escena que revivió la primera hora que había pasado, donde las personas con las que había charlado en el camión eran acribilladas y retiradas como bultos por medio de sus grilletes mientras yo corría hacia el pantano a esconderme y desde ahí ahora me concentraba en una manera para sobrevivir entre las lágrimas y el miedo, mis ojos visualizaron la única salida posible, justo detrás de la cuenca del río, había que atravesar unos matorrales pero había un túnel apantanado que antes liberaba el extinto río Aconcagua, detrás de él estaba la continuación de las líneas del tren al norte, si lograba llegar sin acercarme a las rejas metálicas podría escapar…


Los disparos certeros alcanzaban a los novatos del dunar mientras yo me arrastraba  bajo las zarzamoras hacia el pantano, un par de gritos me pusieron la piel de gallina, había mujeres, niños, todos muertos en manos de las personas con las que seguramente convivía todos los días “son criminales y merecen morir” era el argumento más usado, sin embargo en ese momento no me sentía como un criminal, ni como alguien que mereciera estar astillando sus brazos contra las impenetrables espinas de la maleza. Y mirando mi salida un ruido seco me detuvo, un arma cargándose justo detrás de mí, con la mirada perdida volteé mi cuerpo y pude verlo, me apuntaba con una escopeta lista para disparar. 

-Sabía que vendrías a esconderte aquí- dijo seriamente sin moverse un centímetro, tenía la chaqueta cubierta en estrellas plateadas, había matado a por lo menos veinte, ¿treinta?, no era el momento para ponerse a contar, comencé a llorar de miedo al ver sus ojos cargados en rabia y sangre, como un animal encabronado.
-Nico- dije con un nudo en la garganta -por favor- mientras, yo veía la salida del otro lado de las moras tratando de arrastrarme por el barro.
-No, Diego, no puedo hacer nada, tu te metiste en esto solo, mi mamá no deja de hablar de suicidio y mi papá no va a trabajar desde el juicio ¿porqué no podías escucharme?- y su expresión cambió súbitamente a tristeza -Nadie va a matar a mi hermano más que yo, no lo soportaría... es mi culpa- una lágrima salió de su mejilla mientras afirmaba con más firmeza su escopeta.
-No te voy a pedir perdón si a eso viniste, no se porque finges ser un tipo que sigue las reglas si en el fondo sigues odiando este lugar- dije cambiando mi actitud al no entender que le pasaba a mi hermano, nunca lo había visto llorar en mi vida, ni siquiera cuando había perdido a su novia de toda la vida.
-No sabes cuanto te equivocas- Escuché el grito de rabia de mi hermano,  después un disparo, otro disparo, luego todo se puso negro y me quedé inmóvil en el barro.
Un tercer disparo, ¿era posible que escuchara después de morir? No me veía a mi mismo siendo elevado hacia el imán, en cambio, vi como caían miles de vidrios del cielo y como se elevaba otro reo cercano al pantano.
-Toma- me dijo lanzándome un par de barras alimenticias -si le di bien a las ampolletas el corte de luz de esta zona durará más o menos una hora, voy a matar a todos los que se acerquen así que corre y cruza el humedal y las palmas horadadas.

Impactado me levanté a abrazarlo, mis esposas se pegaron a su escopeta y tuve que forzar su salida, saqué de mi bolsillo la grabadora y se la di sin dejar de llorar, sin embargo, él me empujó hacia el camino y me obligó a apresurar mi huida hacia la alcantarilla del extinto carril fluvial, era mi única oportunidad de sobrevivir.


Se ha activado la pista de audio 9, reproduciendo.

“…porque me arden las canillas y tengo un horrible sarpullido. Mamá, Papá, perdonen todo, es solo que… es muy difícil, tengo hambre, frío, no sé que hacer, perdonen las lágrimas, los quiero y… y perdónenme todos, no me arrepiento de haberle abierto la vista al mundo, el mundo merece saber que existe algo más que una voz obligándolos a ser perfectos y la música era la forma de hacerlo, los sonidos, las letras, solo son reflejos de que existe algo más dentro de nosotros que una máquina lista para actuar y de que la rebeldía hacia nuestra naturaleza hubiera sido no haberme arriesgado a buscar una realidad diferente, sin embargo ahora desearía que mi hermano estuviera aquí, Nico, si alguna vez escuchas esto quiero que sepas que aunque hayas cambiado mucho sé que aquel chico deportista, el primero de la clase, amado por los adultos, los profesores, todas las chicas del colegio persiguiéndolo como moscas siempre envidiando a su novia de la infancia, ayudando a los ancianos, repleto de amistades, que  fue una inspiración para mí por años incluso al punto en el que comencé a vestirme como él y hablar como él solo para ser más inteligente y que mis padres me pusieran un poco más de atención sigue escondido dentro de ti, quizás algún día lo vuelva a ver y eso espero, sin embargo sigo queriéndote y creo que tuve que haberte dicho mis planes desde el principio, dejo que esta grabación sea mi ofrenda de paz…. Dejo que esta grabación sea mi ofrenda de….”

La pista de audio ha acabado, no hay más espacio en la cinta…


lunes, 15 de julio de 2013

La sordera del Mañana, Parte 5

Se ha activado la pista de audio 8, Reproduciendo:
El ruido agudiza el miedo, no se distinguir entre un pájaro y un cazador armado, no quiero ser un premio, no quiero ser la estrella de metal que estará en la chaqueta de algún deportista, tengo que salir del arbusto de moras, correr al bosque o al río y rezar porque nadie me vea. Es raro que hace algunos meses hubiera dado todo para hacerme notar, ahora ya no importa, todo se arruinó. Sergio, si me encuentran y sigues vivo para escuchar esto, recuerda, “no se puede alcanzar el cielo pisando las nubes”

Capítulo 4: A veces se gana, a veces se pierde.

Una semana, eso fue todo lo que necesitamos para terminar nuestra primera canción, estaba básica, tenía solo cuatro acordes pero aun así no se había visto algo igual en siglos “pero no tiene nombre” discutíamos constantemente a medida que se acercaba la fecha límite, simplemente no había forma de nombrar algo que para nosotros era tan desconocido, y ese no era el último de los problemas. 

La baja en mis notas había hecho que la “voz” alertara a mis padres, y las radios de la casa habían comenzado a repetir constantemente “El alumno Diego Verdugo tiene la obligación de estudiar dos horas diarias, una vez que sus notas suban cinco puntos este mensaje dejará de sonar, El alumno Diego Verdugo tiene la obligación de estudiar dos horas diarias, una vez que sus notas suban cinco puntos este mensaje dejará de sonar”.

Mi padre se volvió loco después de los primeros dos días, mi hermano, que no pasaba mucho en casa me vigilaba como un sabueso cada minuto que me tenía a la vista y tuve que faltar a varias prácticas por eso, mas nada impidió que llegara el sábado y que escabulléramos las partes de la batería a la cloaca donde los vagabundos habían abierto un par de caminos al espectáculo, un gran mesclador cromado, algo oxidado y artesanal de por lo menos dos metros de ancho ocupaba la mayor parte del escenario. 

Ahí detrás nos hicieron instalar nuestros instrumentos e inventos para tener nuestra primera oportunidad. No puedo estar seguro de que sabía que estaba haciendo, pero estaba convencido de que era lo que quería, además, era la primera vez que haría algo para lo que sentía que era bueno en frente de gente real, no de un espejo o un robot sociabilizado. Me preocupaba aun el mecánico, no lo conocía bien, y no sabía lo que era su batería, me dijeron que estaba listo, pero algo en mi lo dudaba con descaro.

Me acerqué hacia el encargado de colocar la música, un hombre alto que miraba su máquina con psiquiatría mientras movía tuercas y tornillos. Pude notar un par de cosas interesantes, como los cables de colores que salían hacia los parlantes y las cajas con diferentes entradas para aparatos arcaicos como DVD’s, USB’s e incluso cintas magnetizadas de sonido según me explicó el técnico cuando le pregunté. Intenté entender que eran las siglas, pero simplemente me dediqué a ver los artefactos desde cerca, jamás en mi vida había estado siquiera cerca de tales ilegalidades, algunos cuadrados, otros redondos, otros del tamaño de mi dedo pulgar y otros que doblaban la superficie de mi cabeza.

-¿Qué tanto miras?- escuché la voz del hombre alto -¿Nunca habías visto una músico?
-Nunca- mi respuesta pareció sorprenderlo, no tenía más que agregar que una sonrisa ingenua, y el maquinista, con un tono de seguridad se movió un par de pasos a la izquierda y me invitó a ver el aparato más de cerca, pero no tocarlo.
-Estos controlan la canción que viene, estos modulan los bajos y los volúmenes, este de aquí distorsiona el sonido…- comenzó a enumerar las partes de memoria, corroborando mi hipótesis sobre su estado psicológico en relación con su máquina, una vez que terminó volvió a su trabajo y me volvió a ignorar por lo que fui a refugiarme con la banda, la que ya tenía instalados todos los instrumentos, afinados y listos para tocar.

-Y si les gustó esa pieza de- el narrador hizo una pausa para leer su memorándum -Un tal "Nirvana", amarán lo que viene. Una banda real, por primera vez en cientos de años, escucharán música de las manos de los creadores, denle un aplauso a… ¡Intrusos suburbanos!

 No había forma de que odiara más ese nombre, pero como solo habíamos tenido un par de minutos para escogerlo no estaba ni en la posición ni en la situación para discutirlo. Exequiel levantó las manos y cerró los ojos, como buscando una respuesta en sí mismo que nadie más podría contestarle, yo por mi parte no podía dejar de temblar al encontrarme desde mi rincón, siendo observado por cientos de personas que esperaban la situación oportuna para criticar, gritar y atacar.


Los aplausos mitigaron mis malas expectativas, nunca había logrado nada  por mi mismo, me empeñaba en transformar cada segundo de esos efímeros momentos de éxito, habíamos logrado un nombre, hasta el baterista de quien desconfiaba había lucido su mejor técnica. 

Nadie del público había oído jamás música real, al punto que el mezclador de pistas que me había mirado con un aire de burla ahora se encontraba shockeado por los platillos del invento del mecánico. Estaba claro que nos querían de vuelta, y no solo eso, el mezclador se acercó a nosotros y nos propuso usar su máquina para grabar y difundir la música “Tengo un montón de cintas en blanco que nunca supe en que gastar, podríamos masificarlos a Santiago y al sur”. 

Así comenzó el salto a la fama, de ese día a la semana siguiente ya teníamos no solo esa oferta, sino que en mi colegio se había esparcido el rumor de una banda a la antigua que se había formado bajo la ley estaba tocando, aun no se sabia bien quienes eran los músicos misteriosos que pretendían salir a la fama en contra de lo que la ley absoluta estipulaba. 

-El vocalista nació bajo tierra y nunca fue marcado con un número de serie, el baterista perdió la memoria, el bajista surgió de la nada y el guitarrista, es como si lo hubieran traído del siglo antepasado- las leyendas urbanas y los comentarios variaban, nos sentíamos como fantasmas, me atrevería a decir que como dioses y esa mañana en la que desperté con un horrible dolor de cabeza debido al alcohol que habíamos logrado conseguir después de tocar en un espacio de la cloaca, no había dormido en mi casa pero mis padres creían que estaba donde Tampier haciendo una tarea de historia para la que nos habíamos atrasado (La verdad ya estaba acabada y predispuesta en mi carpeta electrónica). 

Con mucho cuidado me levanté, caminé hacia la escalera y me vi en medio de la noche en la turbia ciudad del concreto, alguna vez llamada la ciudad del mar. El taxi a casa me costó la paga de toda la noche, sin embargo no podría nunca completar su tramo, sentía un frío en los huesos que no era provocado tanto por el clima sino por un malestar en la boca del estómago.

 Luces platinadas y enrojecidas iluminaban toda la cuadra anterior a mi casa, debieron ser por lo menos doce radio patrullas esperando parsimoniosamente a cada lado de la calle. Bajé del vehículo con la frente baja y desvié la mirada hacia mi casa. Mis padres discutían con un carabinero que llevaba una caja metálica en las manos, sin embargo no lo dejaban pasar a la casa y al verme avanzar por la calle entre los automóviles luminosos detuvieron sus gritos y se quedaron impactados por mi aspecto algo demacrado. 

-Guito- dijo mi madre en voz baja y mi padre miró al carabinero mientras este encendía la caja metálica.
-Tu brazo- me ordenó el uniformado, yo inserté mi mano en la máquina y esta comenzó a tintinear “El alumno Diego Sepúlveda Verdugo se presenta con la identificación de A-33” escuché la femenina voz que tanto odiaba, otro carabinero se acercó al hombre de la caja esperando órdenes “Es él” dijo señalándome y la caja de metal atrapó mi mano.
-¡Déjelo!- gritó mi padre mientras mi madre me sostenía la espalda, entramos a la casa seguidos de tres uniformados, cada uno más agresivo que el anterior.
-Guito, ve a buscar tu pistola- dijo mi madre casi llorando, mi padre la sostuvo unos segundos mientras yo colapsaba del terror que me había causado esa orden, no reaccioné y me quedé viendo a mis padres con los ojos impregnados en miedo 
-¿Qué pasa guito? Tráela para que vean que todo es un malentendido- dijo mi padre, y al ver que no respondía mi madre entró en llantos desesperados -Dime que no es verdad, dime que no ¡DIEGO!-

El carabinero se acercó a mí y por primera vez me miró a los ojos -¿Sabes lo que has hecho?-

Nicolás bajó la escalera con un aire de desilusión mientras mi madre se lanzaba al sillón para llorar 
-No solo no la tiene, sino que encontré esto en su habitació-” dijo lanzándome una cinta de audio en la cabeza con tanta fuerza que éste acabó partiéndose en dos, hiriéndome la frente -Tiene CD’s, cintas magnéticas, cuerdas de guitarra-, Mi madre dejó inmediatamente sus lágrimas para mirarme con rabia 
-¿Así que todo esto es por la música?- 
La caja metálica comenzó a brillar 
-Son pruebas suficientes, llévenselo

-Se le acusa de matar a la fallecida, desechar el arma, y huir.

 ¡Muerta! y por mi culpa. Era todo lo que pensaba al ver las imágenes de Isi, aquella linda chica de mi escuela, tirada en medio de calle Valparaíso con una bala en la sien. 

-Así que tú no la mataste, pero la conocías y fue asesinada con tu arma- dijo el fiscal señalando las imágenes. Podía admitir que la había matado, una persona menos no era tan grave, sin embargo no quería hacerlo, había algo en mí que lo impedía. 

-Vendí el arma hace meses, el mismo día de mi cumpleaños- Se la había vendido a la escoria de la sociedad y con los papeles, donde cualquier loco pudo haberla comprado y haberse aprovechado de ésta, esa explicación complació al juez, sin embargo el fiscal no se detuvo 

-Primero que nada eso es ilegal, y segundo ¿podrías decirle a todo este público que compraste con ese dinero?, ¿drogas? 

Sonreí al mirar a mi hermano, nunca lo había visto más decepcionado o más impresionado de no saber exactamente que había estado pasando en mi vida los últimos meses.

-No, una guitarra-, todo el tribunal se quedó mudo, mi hermano se levantó agresivamente de su puesto en las butacas como si fuera a dispararme y permaneció mirándome fijamente a los ojos casi diciendo 

-Lo supe desde un principio- entendí que estaba frito, Tampier lo demostraba en su expresión desde las gradas, justo entre sus padres que lo sostenían mientras me lanzaban miradas de odio. Cuestionar a un adulto que no lo haya permitido antes, intoxicarse hasta perder el conocimiento, cruzar la línea del tren y comprar un instrumento musical, cuatro simples reglas que no debían romperse, tres simples violaciones al sistema de mi parte. 

-Soy el guitarrista de esa banda misteriosa que escribe canciones y de la que todo el mundo ha estado hablando, pero no maté a esa niña- El juez ordenó un par de papeles en su escritorio.
-Si hubiera sido tú, hubiera confesado la muerte, una persona muerta vale menos que cien personas corrompidas, te daré una oportunidad para que me digas el nombre del resto de los integrantes de la banda. 

Yo negué con la cabeza, era mi culpa, no la de Tampier, ni Fuenzalida ni menos del mecánico -La ley establece que ninguna persona puede generar música de más de dos tonos que no hayan sido aprobadas previamente, y estas cintas contienen un poco más de eso.- dijo con un tono de duda en su garganta, mi hermano, que aún no se sentaba alzó la voz. -Por Dios su señoría, espere, ya no es un niño y razona, sé que debe ser condenado pero- hizo una pausa y su voz cambió de misericordia a seriedad -yo te lo dije Guito, la música no había matado a nadie aún- sus ojos estaban repletos de rabia, decepción y miedo, como si librara una batalla consigo mismo.

 -Nicolás Sepúlveda Verdugo, te ordeno que te calles, tal como hice contigo cuando te levantaste contra ese policía, aplicaré la ley, eso a ti te reformó- volteó la vista mí -has roto más reglas de las que yo puedo memorizar, por lo tanto te condeno a la zona de caza libre por una semana- nadie había sobrevivido más de setenta y dos horas con el frío, la humedad, y los perdigueros, según escuché alguna vez a mi madre, mi hermano había recibido un balazo en la canilla y su novia Melissa no había durado las 24 horas. 

Ahora me tocaría cosechar lo que yo mismo había plantado, tenía veinticuatro horas para recoger mis cosas y en 48 horas el camión nos llevaría a los reclusos a la zona roja, Tampier se acercó llorando a mí mientras caminaba fuera de esa oscura habitación.

-No tenías que hacerlo tu solo, no vas a durar una semana ahí- su voz estaba plasmada de pánico, yo puse mi mano en su espalda con un nudo en la garganta.
-No planeo hacerlo- mientras nos alejábamos de la masa hice una pausa y le di un apretón manos
-Entonces supongo que éste es el Adiós- y así concluía mi discurso de rendición, firmado con una sonrisa.









lunes, 24 de junio de 2013

La sordera del mañana, Parte 2

Se ha activado la pista de audio 6. Reproduciendo:

Hola ¿Sigues ahí?, espero que sí, ya ha pasado más de una hora y siento como baja el frío de la neblina plateada pero no tengo ni un par de calcetines secos porque me caí al río hace pocos minutos y no puedo salir en medio de estas moras aunque ya tengo varios raspones y espinas encarnadas. Dicen que cuando mis abuelos eran niños aún no habían cancelado la música del mundo, que existían miles de estilos y millones de canciones que buscaban siempre la originalidad, me pregunto cómo hubiera sido vivir en una época donde la música movía al mundo y construía a las personas, para mí hubiera sido el cielo en este mundo de música de mezclador y cantantes de computadoras con dos acordes para relajar al ganado. Cambio y fuera.

Capítulo 2:  El día del tercer acorde

Habían pasado ya cinco días desde el incidente y por fin había llegado la mañana de mi cumpleaños. Estaba tan emocionado que bajé al primer piso sin siquiera quitarme la pijama. Mi padre ya había partido a la fábrica y mi mamá me esperaba sonriente con un pastel de milhojas coronado en las velas encendidas mientras me saludaba con un  “feliz cumpleaños cariño”,  esa voz casi me poseía para abrazarla.
Soplé las velas con ansias y los ojos cerrados con cierto buen presentimiento, pero  cuando abrí los ojos esa alegría que estaba cubriendo el día más perfecto de mi vida se hundió en la desilusión.

 -¿Qué es esa cosa?- pregunté en voz baja viendo la caja del regalo sobre la mesa, mi guitarra no cabía dentro.

Mi madre no pudo responder, ya que desde la puerta de la cocina otra voz masculina y resonante se hizo notar “Hola hermanito, feliz cumpleaños” mi hermano me miraba con su característica sonrisa mientras esperaba una reacción de parte mía, la que yo interpreté con un apretón de manos y un simple “Gracias” para luego volver a mirar la caja esperando que mi madre pudiera darme alguna explicación.

-Diego- dijo con un tono bajo y tranquilo –lo discutimos con tu padre y con tu hermano y la verdad es que no creemos que una guitarra sea un regalo correcto para un jovencito como tú.
-La verdad- interrumpió mi hermano agarrando la caja envuelta en papel azul –Yo les dije que no te compraran esa cosa,  tenía voz y voto en la decisión, después de todo yo pague la mitad del regalo Guito, ya verás cuando lo abras que te encantará.
-Es una pistola, no quiero una pistola, las pistolas matan, las guitarras no- dije alejándome de ella.
-Mmm, no sabes nada- dijo mi hermano ya más serio – Por alguna razón las volvieron ilegales ¿no crees? Algún día la música matará a alguien.
-Las volvieron ilegales para controlar a las masas, ¿Qué pasa contigo Nico? tú me lo dijiste, pero seguro no te acuerdas de esa época en la que lo correcto era más importante. Antes de que se te subieran los humos a la cabeza y perdieras a Melissa, esa época en la que yo me vestía como tú porque eras mi ídolo, pero ahora eres mayor y no te importa,  espera, mejor ¿Por qué no te vas a tu universidad de Santiago y me dejas tranquilo?

Mi hermano no borró la sonrisa de su rostro -No mientas Guito, anda, no hagas drama y ábrelo, quiero ver tu reacción de emoción cuando la veas.- hacía oídos sordos a mis palabras.
Con cara de mal humor tomé la caja azul y la abrí de un solo tirón, dejando a la luz el cartón blanco opaco esperando, y dentro, una pistola azul brillante con mis iniciales talladas en el mango. Por un momento me quedé mirándola impactado, pero como no me agradaban las armas la dejé sobre la mesa y viré la vista hacia la caja donde estaban todos los papeles a mi nombre esperando a ser firmados mientras mi hermano y mi madre discutían lo buena que era esa pistola y las miles de características que tenía.

 -Desearía que me la hubieran comprado a mí a su edad, mira lo hermosa que es, una colt  M1911, con buen calibre y semiautomática para ir de cacería, a los gringos se les derretían los dedos en la segunda guerra mundial por usarla, claro, esta versión la mandé a hacer personalizada y cromada a color pero en esencia es no solo mi pistola favorita sino la de la mayoría de mis amigos en la centralnet. Si no tengo nada que entregar la próxima semana podría tomarme el tiempo de ir el sábado con el Diego al campo de tiro, o directamente a la zona fría de Concón, queda como a media hora

 Sin responder a nada de lo que dijo, preparé mi mochila y tras guardar la pistola dentro con su caja me despedí de mi madre y de mi hermano para salir y no llegar tarde a clases, sin siquiera haber probado el pastel.

La jornada se hizo cotidiana aunque la decepción que me había llevado amargó cada segundo de la mañana, desde pasar el registro sin importarme que vieran el arma, maldecir a la voz electrónica que me ponía los pelos de punta, recibir felicitaciones de cumpleaños y finalmente encontrarme con Sergio en clase de inglés para escuchar la pregunta que venía esperando toda la mañana.

-¿Y?, ¿Conseguiste el regalo que querías? O la idea de la banda está acabada.- No tuve la voluntad de levantar la cabeza, simplemente saque el regalo de cumpleaños y lo dejé sobre su pupitre para que pudiera verlo y reaccionara de la manera que esperaba -Ya veo, entonces no hay banda, no sé para qué pedí un bajo si sabía que tus papás nunca te iban a regalar la guitarra.

 No estaba de humor para darle la razón y continuar con el tema porque mientras menos pensara en eso mas rápido se quitaría ese malestar que las palabras y acciones de mi hermano me habían dejado esa mañana por lo que me centré en los verbos irregulares como si de verdad fuera a usarlos alguna vez en mi vida y esperé que el día hubiera acabado lo más rápido posible.

Antes de que me diera cuenta la puerta hermética ya se había destrabado y la voz nos advertía que saliéramos al pasillo para descansar unos minutos antes de nuestra próxima clase. Recibí el saludo de un par de compañeros por mi cumpleaños y uno que otro estudiante que se acordó de ese día.

No me podía considerar una persona “popular” no hablaba con todos, no era el más rápido, ni el más inteligente, incluso la linda chica nueva, Isidora, con la que por apellido y RUN no compartía ninguna clase, me dio un abrazo y una pequeña caja de chocolates. De repente el día ya no se veía tan malo y con solo un par de aburridas clases por venir, quizás la idea de compartir un tiempo disparándole al exceso poblacional en el campo de tiro con mi hermano y mi nuevo regalo se veía como una mejor idea, claro, hasta que terminaron las clases y supe que esa repentina atención se terminaría cuando cruzara el portón mecánico, justo en el momento en que la máquina encendía el mapa con el camino más corto a tu casa, ese que debías tomar para tener tiempo programado al hacer tus deberes. Ahí me esperaba Tampier y no estaba solo, un chico alto de cabello negro poco natural y los ojos serios profundos aunque apagados lo acompañaba, mientras parecía juzgar no solo mi apariencia sino también como me movía y a que altura tenía la mirada.

-¿Este es tu amigo?- dijo con una voz plana y masculina mientras mi amigo Sergio asentía con la cabeza –Pues no tienes la actitud de McCartney ni tampoco los movimientos de Slash, pero quieres tocar guitarra ¿No es así?- No supe bien qué responderle ya que la verdad su apariencia no me daba nada de confianza y además no tenía idea de que enfermedades estaba hablando porque yo nunca había escuchado de algún síndrome McCartney ni menos de un Slash, me alegraba no tenerlas porque quizás esas condiciones me limitaban.
-¿Tú eres el nuevo?- pregunté con una sonrisa dándole la mano pero este se mantuvo frío y seguía juzgando cada acción de mi parte – El que se llevaron ayer a la sala de castigos
- Sí, pero no veo porqué te importa si tú solo te escondiste para mirar lo que pasaba, tu amigo me dice que quieres encontrar una guitarra y ya que tienes una pistola yo puedo ayudarte a obtenerla - no sé cómo me convenció en los 45 minutos de regulación social -pero sólo si tu pase de estudiante te deja moverte a Viña del Mar –hizo una pausa para convencerse de lo que iba a decir-  puedo ayudarte con un par de condiciones de por medio.
-¿Cómo qué? – indagué con desconfianza.
-Si de verdad quieren aprender algo más de música que los dos acordes del himno nacional, van a tener que escuchar cada cosa que les diga sin importar qué tan raro suene, además hay otros como ustedes, la idea es reunirlos y entrenarlos en secreto, nadie puede saber nada ¿Entendieron?
-Yo ya te dije que sí, no veo el problema- dijo Sergio dándole la mano. La verdad yo no fui tan seguro en mi respuesta, veía a Exequiel con una postura algo encorvada y poco aire de autoridad por lo que tomar en serio su propuesta ahora que por fin comenzaba a resignarme a que el mundo no era tan malo como mi propio hermano me dijo alguna vez, no parecía una opción tan viable como el día anterior, la duda tocó mi lengua y sin pensarlo bien sonó un “si” desde el fondo de la garganta, se acabó el tema y sin hablar más nos dirigimos al paradero de buses interurbanos más cercano.




domingo, 16 de junio de 2013

La sordera del mañana, parte 1

Esta es la primera entrada a mi nueva novela corta, la sordera del mañana, está ambientada en la quinta región de Chile, es una novela post apocalíptica y ¡su trama es sorpresa! disfruten leyendo y recuerden compartir y recomendar!

Muy buenas tardes, se ha activado la pista de audio 5, reproduciendo:

“Ok, mi estado es bastante precario, son las doce del día seis de agosto de 2294 y debes escuchar porque no tengo mucho tiempo: Hay cuatro cosas que no nos permiten hacer a la generación del 90’: Cuestionar a un adulto que no nos lo haya permitido antes, Intoxicarnos hasta perder el conocimiento,  Cruzar la línea del tren y Comprar un Instrumento Musical. Siempre he pensado lo estúpidas que son las cuatro reglas que están pegadas en la entrada de mi colegio y quizás eso es lo que me llevó a romper tres de ellas y encontrarme en la situación en la que estoy. Pero lamentablemente si no transgredo la cuarta seguramente estaré muerto en un par de horas por un rifle calibre 7 milímetros. Me doy cuenta de que nunca vi venir esta situación, porque hasta hace unos meses siempre fui un protegido del sistema. Cambio y fuera.”

Capítulo 1: Lo que siempre y nunca existió

La habitación estaba bastante obscura esa mañana, y seguramente era porque el horario de invierno había comenzado a funcionar un par de noches atrás y todavía no me acostumbraba… Era un sonámbulo en la penumbra, desorbitado y encandilado. Sin embargo esta actitud cambió rápidamente tras ducharme e ir a desayunar. Cuando vi que mi padre no había partido aún a su trabajo y que mi madre tenía esa sonrisa de sorpresa en el rostro, supe inmediatamente que era el momento preciso para confesar.

-Cariño, sé que debimos haber esperado hasta que volvieras.
-Pero sabes que tu papá tiene turno extra en la fábrica los jueves.
Sólo un pensamiento se cruzó por mi mente en esos momentos “Lo han ensayado bastante” era lo mismo que le habían dicho a mi amigo Sergio el día de su cumpleaños número 16.
-Bueno, la próxima semana es tu cumpleaños y ya sabes que tenemos todo organizado.
-Pero no será tan organizado como el del Nico -  dije mirando la mesa para no ver su reacción.
Escuché el suspiro de mi madre y  con un hilo en la garganta mi padre respondió 
- Teníamos mejor situación económica cuando el Nico cumplió 16, pero ahorramos para poder comprarte algo igual de bueno - 
Mis oídos sonrieron - ¿Igual de bueno?
- Sí - dijo mi madre – Tu hermano nos mandó la mitad del costo para que pudiéramos pagarlo.
- Así que ¿Qué vas a querer para tu cumpleaños?- dijo mi padre más tranquilo comenzando su desayuno.
- Lo he meditado por casi un mes, primero pensé en una moto, pero como me falta un año para sacar licencia se oxidaría en la lavandería… así que tengo el regalo perfecto, no me vayan a decir que no. Quiero un aparato musical - Y tras decir estas palabras, mi padre dejó la taza humeante sobre el platillo de la mesilla.

Era normal que los adultos se alteraran un poco cuando sus hijos les pedían algo ilegal, pero mi lógica era muy simple: si Pablo, el vecino de trece años podía pedirle a sus papás que le compraran cigarrillos ¿Por qué no podría yo tener un instrumento musical si era mi responsabilidad? pero ellos teníanperfectamente claro que la ley de dos sonidos corría peligro bajo mi albedrío. “Eres demasiado imaginativo para tener esa libertad Guito, no se si sea conveniente, ya sabes que no es solo probar cuando se trata de ti” dijo mi padre y de la nada murmuró mirando a la pared “La ley 2038.55 del reglamento de comportamiento social gubernamental dice explícitamente: Los sonidos emitidos por el hombre no deben expresar sentimientos ni componerse de más de dos tonos, sanción: 24 horas de lucha en la zona de reducción de población”. Hace ya tiempo mis padres se habían dejado instruir por máquinas, lo sabían todo de memoria, al igual que yo lo estaba aprendiendo. Recordé cuando mis padres me dieron como caso perdido y dejaron de confiar de mí, fue en primero básico, cuando  mi maestra llamó a la policía como lo hizo había hecho un cuadro con más de cinco colores, aún no eran capaces superarlo.

-¿Por qué no pides mejor una metralleta para ir a cazar? Mi abuelo pidió una escopeta, yo pedí un rifle y tu hermano pidió un arma también. Ahora tiene una hermosa nueve milímetros y ya ha cazado a varios parásitos, mientras va a la universidad y trabaja, eso sin contar que es un excelente deportista y tiene a todas las mujeres de la región persiguiéndolo como moscas
.
Mi padre de verdad me irritaba cuando comenzaba a compararme con mi hermano, el que a pesar de ser una de las personas en que más confiaba, era también la persona a quien más quería derrotar, no había nada que él no pudiera hacer, por ejemplo, si pedían a alguien que pudiera hacer la decoración del gimnasio en poco más de tres días él ya era capaz de instalar una pista de hielo, contratar al circo ruso y dirigir a todos en la lengua vernácula de los malabaristas.

- Porque no quiero ir por ahí matando personas y siendo perfecto como el Nico, quiero tener una guitarra, sé que las venden si llenas el formulario y si no se las aprueban yo les consigo a alguien que las haga y nadie se entera.

 Tras varios cuartos de hora invertidos discutiendo con ellos logré que su “No” se transformara en “Veremos” y pude partir a clases tranquilo para encontrarme otra vez interno en el sistema dominante que me detestaba desde que había llegado en pañales pero que me había logrado controlar hasta hace poco tiempo atrás.

- Su tarjeta estudiantil por favor - me dijo la robótica y conocida voz de la portera electrónica del colegio. Saqué el cartoncillo plástico y lo deslicé por sobre el decodificador mientras las tuercas me quitaban la mochila para pasarla por los rayos X y comprobar que no llevara más que cuadernos y lápices magnéticos. – Todo en orden, alumno  Diego Felipe Sepúlveda Verdugo, identificado. La puerta giratoria se destrabó y finalmente pude entrar a los pasillos principales del establecimiento donde la misma voz de la portera repetía una y otra vez en cuenta regresiva “Dos minutos y medio para el toque de timbre, recomendamos entrar con anticipación a la sala de clases. Dos minutos para el toque de timbre, recomendamos entrar con anticipación a la sala de clases.” Cada día era menos capaz de resistirme al impulso de patear los numerosos parlantes que se empeñaban en recordarnos a cada minuto lo que se suponía que debíamos hacer aunque en el fondo sabía que era solo un arrebato y que no me atrevería ni a acercarme a ellos.

-Un minuto y te parto la cara para el toque de timbre, agg! cuanto odio a esta tipa- Escuché la inconfundible y burlesca voz de mi mejor amigo entre los silenciosos pasos que corrían a las diferentes salas de clases y aunque aún estuviera somnoliento lo saludé como siempre y abrí la puerta del aula 5 para entrar a una hora y media de anotar lo que la maravillosa grabadora nos dictaba mientras la pantalla mostraba gráficos e imágenes de historia. Sin embargo, no todo el día sería una pérdida de vida y energía. 

Una vez que la voz marcó el primer recreo unos gritos de rabia volvieron a resonar en los pasillos del colegio del “sector A-33”, gritos de lucha contra las puertas y contra las tuercas que hicieron llamar la atención de toda la zona mayor por lo que aproveché de saludar a un par de conocidos que miraban absortos e intrigados que era lo que producía tal alboroto.

-¡Sergio! – grité para poder encontrarme en la multitud con la única persona que entendería que estaba pasando, él me hizo señas desde adelante y me escabullí entre los de primero para llegar y una vez ahí pude hacerme un mapa de la situación, el recién transferido luchaba para que no le quitaran algo de su mochila mientras era inmovilizado por dos guardias de tuercas en la entrada.
-Encontraron algo en su mochila- dijo una de las menores retrocediendo y empujándome hacia la multitud mientras escuchaba otros rumores “Una botella de alcohol seguro”, “Quizás de donde viene este tipo”, “Escuché que ha estado varias veces en la cárcel”, “No creo que lo hayan detenido por una pistola, yo llevo la mía en la mochila”, sin embargo todos estaban equivocados, porque cosas tan simples como un arma no hubieran provocado que el director en persona saliera desde la sala 12 para dispersarnos. 

“Se le pide a todos los alumnos despejar el pasillo principal y retirarse a la zona de recreo” Comenzó a repetir mi querida voz robótica, sin embargo Sergio no se movía, estaba confiado o expectante a algo que podría cambiar su vida.

-Así que, Exequiel Fuenzalida- Escuché la profunda y espantosa voz director mientras me escondía tras la puerta abierta de mi sala de clases esperando a que Sergio quitara esa sonrisa de su rostro y me siguiera –Tu primer día ¿No? Eres nuevo así que esta vez sólo será una advertencia- escuché un par de golpes secos –No quiero volver a encontrarme con este tipo de atrocidades en mi colegio, no somos conocidos por ser una institución flácida y fácil de burlar- Sentí un par de zapatos caminando hacia el final del pasillo y otro par siendo arrastrado, así que me hundí más en mi escondite. 

Frente a mí se cruzó el gigantesco director con un objeto que no pude identificar en una mano y el chico nuevo arrastrado de la chaqueta en la otra directo hacia la oficina principal donde solo los estúpidos iban, tenía una expresión de indiferencia y al mismo tiempo de odio hacia todo lo que lo rodeaba, odio que se proyectaba de tal manera que no quería cruzarme con él bajo ninguna circunstancia por lo que di media vuelta y caminé hacia mi compañero.

- Wow - exhaló emocionado Tampier regresando hacia el aula –Ya veo porqué hay tantas leyendas urbanas sobre ese tipo, está loco, yo jamás miraría al “gigante” con esa cara y menos en esa situación, el nuevo trató de escapar el control ¿Te imaginas?, lanzó un CD en la maquina y mientras sonaba trató de ingresar un aparato extraño.
- Y de seguro esto va a dar pie a una nueva leyenda urbana “el chico que desafió a la voz, el que miró de lejos y el cobarde que se escondió tras la puerta”- dije aún afectado por la situación, Sergio me miro con su característica sonrisa burlona y continuó con su discurso. 
- No creo que eso importe, por el momento lo único que me interesa es ¿Ya te preguntaron que querías para tu cumpleaños?- yo simplemente sonreí y asentí, tenía un buen presentimiento


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jueves, 24 de noviembre de 2011

El mundo de Allasneda I. El ciclo de la historia


Hoy quiero hablarles un poco del mundo que llevó a la publicación de mi segunda novela: Allasneda. 

Pero no desde cómo se creó esta tierra victoriana imaginaria en mi mente sino de una forma mucho más mítica. Pretendo , mediante este escrito explicar introductivamente la historia del mismo pueblo allanense, de porqué sus nombres y sus vidas, de los acontecimientos más claros y los que pueden pasar desapercibidos, de las verdaderas historias que inspiraron lugares y hechos, de los lugares en el alma que guardo para este mundo.

Foto de Caulín, Chiloé, click para zoom

Para comenzar hay que tener claro que Allasneda (Cuyo significado podría traducirse como "En la nada") es el resultado de la transfiguración de algunos de los escenarios más representativos de Chile, tenemos las mineras de oro en el norte, los centros de concentración demográficos en el medio o en la zona central, y los bosques, las supersticiones y los archipielagos en el sur. Así comenzó a formarse una historia curiosa pero racional, en los extremos del país, el desarrollo tecnológico no se da más que para la explotación de los recursos naturales, mientras que en el centro, es donde están las ciudades incluyendo la capital "Allasneda" la que fue golpeada repetidas veces por enfermedades, y persecuciones desde muchos flancos.

El ciclo de la historia:
La historia de Allasneda avanza con las leyendas que comienzan a crearse en torno a la ciudad. Podríamos comenzar a narrarla con la fundación de la ciudad de Allasneda, por parte de los grandes líderes del mundo: La familia Allasneda, la cual habría llegado siglos atrás desde el otro lado de las montañas y el mar a formar un nuevo pueblo el que los honraría con el nombre. 
Nunca ha habido gran problema entre los fundadores y el pueblo porque nunca se han preocupado de este, existen verdaderas instituciones tanto penales como administrativas que separan a los "reyes" del resto del mundo. Los reyes siguen teniendo todo el poder, pero no lo ejercen por las consecuencias que traería. En "misterios y revelaciones" se puede ver como, al verse afectado un miembro de la familia fundadora, el ejército toma las riendas de la ciudad  para "apaciguar" a la nobleza. 
Diferentes pueblos se fueron fundando en las  cercanías de la gran ciudad, pero cada vez se desviaron más hasta llegar al territorio de las brujas: Los bosques del sur. 
Desde siempre hubo un conflicto entre los brujos y los humanos, que llegó a su máxima expresión hace un siglo, cuando los hombres decidieron capturarlos matando de maneras horribles a casi toda la población del bosque. Los únicos que quedaron se vengaron raptando niños de ingeniosas maneras para dar pie a los cuentos de hadas, así como surgieron los cuentos de los Hermanos Grimm. 
Este libro de Shaun Tan refleja en varias
escenas la contaminación en el
mundo steampunk
Mientras tanto, en el norte comenzaron las compañías de lavado de oro aereo, es decir, de vapor de oro para hacer funcionar las máquinas que se necesitaban en la moderna y gran ciudad de Allasneda, contaminando todo a su paso sin dejar una hormíga sin problemas de salud.

 Hace poco toda la nación ha sido devastada por la plaga blanca o el eastemio, enfermedad que en el siglo XIX era conocida en nuestro mundo como "tuberculosis", la que mató a gran parte de la población mundial, de modo que todo personaje dentro de este mundo tiene una relación directa con un contaminado o muerto por esta condición. La enfermedad llevó a un cambio en la 

mentalidad de todos, que acabaría convirtiendo la vida en la depresión tras la abundancia.

Entendiendo la historia, la primera parte de esta ambientación, podemos visualizar la situación que da pie a los acontecimientos que van ocurriendo. En conclusión y resumen, nos encontramos en un mundo que se desarrolló en condiciones adversas, pero no muy separados de la realidad de nuestra propia historia. Una sociedad que no se cierra a la discriminación como muchos pueblos de nuestro mundo y que fácilmente puede tender a culpar a los enemigos, los despiadados e incomprendidos brujos por sus problemas, simplemente por el estigma de una historia de rivalidad enterrada en la sobrenaturalidad.

martes, 22 de noviembre de 2011

Misterios y revelaciones en Allasneda

No se debe juzgar un libro por su portada, pero
en este caso particular, la portada revela
mucho del tema de la historia contenida.
La portada pertenece a Ognian Bone
ogyb99@yahoo.com www.northflame.com

No hace mucho logré publicar mi segunda novela, la que escribí también con dos cuentos conectados por el hilo conductor de la ambientación que creé hace un par de años: El Mundo de Allasneda.  Así, Misterios y revelaciones es la primera luz que refleja la vida en un mundo creado en condiciones adversas, debido a que la magia, la tecnología y el contramundo (mundo de los entes  fantasmales) están en una continua e interminable lucha por una posición de equilibrio que se ve manifiestada especialmente en el contexto de la segunda historia.
 

La novela abre con "La lógica de la muerte" (Título que creé un día antes de enviar el definitivo de la novela)  es un híbrido entre una historia de amor, una de terror y una detectives. 
Thomas Belger, un científico de la ciudad con un pasado marcado por la muerte de  casi todos sus parientes y amigos, debe viajar al pueblo de puerto Nataliano para resolver una serie de misteriosas muertes que no siguen ningún patrón lógico alguno excepto por la hora de la muerte: 3:21 de la tarde, para entender que finalmente "La lógica de la muerte es simple, todos estamos condenados a morir" frase con la que comienza la historia. 
Casa de los límites de Puerto Nataliano con Thomas
Belger y las ánimas del cementerio del bosque.
Sin revelar mucho más de la trama de la historia, puedo decir que la escribí en Chiloé en enero del 2008, y que por lo tanto tiene mucho de la vida en este lugar impregnada en las palabras, además de una mentalidad totalmente diferente a la que tengo hoy en día pero que me encanta recordar porque fue un periodo literario bastante marcado para mí en términos de estilo de escritura. La crítica de Fantasía austral sobre este cuento muestra, desde un punto de vista exterior bastante bien el estilo y dirección de este primer cuento.

Bote muy parecido al tipo
del puerto de la Vasguardia
El segundo cuanto que interna esta novela es "La última estrella de la Vasguardia" Nombre que recibe de la pintura que desencadena una serie de hechos relevantes para el desarrollo de la trama de la historia.

 Aquí, William Hontsaer, un inventor mecánico de naves voladoras (de ahí las que se ven en la portada) en quiebra conoce a una bruja de la que se enamora en contra de los estigmas sociales que había contra estos seres, que en un momento son perseguidos y masacrados al más puro estilo inquisidor, en el caso de que este organismo existiera, funcionara y desarrollara tecnologías nuevas de tortura en la revolución industrial.
Identificador de brujas
Mecánico
 Paralelamente a la historia principal, hay varias subtramas que influyen en la resolución del conflicto como la historia de Amanda, la cocinera, La historia del pintor del muro de ceniza, la historia del muro de ceniza, la mujer que saltó de su casa gritando que era un pájaro, el fuerte cameo de Thomas Belger entre otras que cuentan en cierta manera la historia del mundo completo y general de Allasneda mediante fábulas y cuentos para dormir. la  Toda la historia tiene un aire de misterio con el que intenté sacar el estigma del crimen sin resolver pero sin quitar el enigma que creo está presente en cada una de mis creaciones.

Clive Dawman, de "la logica de la
muerte" en su versión editada por
Claudia Jufré
Esta Novela, la que ha sido denominada steampunk y fantasía por el carácter dual que existe en ambas historias de no querer dejar claro que tipo de literatura enmarcan sino que se convierten en una mezcla de la ciencia ficción victoriana y la fantasía, publicada por la editorial Puerto de escape se encuentra a la venta en todo el país, en las librerías más importantes como lo son por ejemplo la antártica y la feria del libro Chilena. Me impresionó y lleno de orgullo haber escuchado que actualmente, en el mall de viña, se la puede encontrar en vitrina y no escondida entre miles de columnas bibliográficas.
Me despido por hoy para no revelar el resto de los secretos que esta obra esconde, ya que sé que al leerlo ustedes mismos los descubrirán.